La Escuela Normal de Madrid, conocida también como Escuela Normal Central o Escuela Normal Superior, representa uno de los pilares fundamentales en la historia de la educación española. Fundada en 1839 bajo la influencia del modelo ilustrado francés, esta institución nació con la misión de profesionalizar la enseñanza primaria y establecer un sistema nacional de instrucción pública.
El camino hacia la creación de la Escuela Normal estuvo marcado por diversos experimentos pedagógicos. Entre sus precedentes directos destacan:
El Real Instituto Militar Pestalozziano (1806): Una de las primeras aproximaciones a los métodos modernos de enseñanza, basados en la intuición y el desarrollo natural del niño.
La Escuela Mutua Lancasteriana (1818): Basada en el sistema de enseñanza mutua de Andrew Bell y Joseph Lancaster, que buscaba alfabetizar a grandes grupos de niños utilizando a alumnos aventajados (monitores) para instruir a sus compañeros.
Finalmente, tras la muerte de Fernando VII y el impulso de los liberales, se promulgó el Real Decreto de 1834. Gracias a la gestión de Antonio Gil y Zárate y al liderazgo pedagógico de Pablo Montesino (su primer director), la escuela fue inaugurada oficialmente el 8 de marzo de 1839. Su sede inicial se ubicó en el número 80 de la calle Ancha de San Bernardo, en el antiguo edificio de las franciscanas de Santa Clara.
La Escuela Normal no solo era un centro de formación, sino el laboratorio donde se probaban y validaban los métodos que luego se extenderían por toda España.
Del Sistema Mutuo al Sistema Simultáneo: Aunque los precedentes eran lancasterianos (enseñanza mutua), la Escuela Normal liderada por Pablo Montesino promovió la transición hacia el método simultáneo. En este sistema, el maestro se dirigía a todo el grupo a la vez, lo que exigía una mayor preparación intelectual y pedagógica del docente.
Pedagogía de Pablo Montesino: Se introdujeron principios de educación integral (moral, intelectual y física). Se enfatizó la importancia de la higiene, el ejercicio corporal y el juego como parte esencial del desarrollo infantil.
El Reglamento de 1837 estableció las materias fundamentales para los futuros maestros:
Área Lingüística y Humanística: Lengua Castellana, Escritura, Geografía e Historia.
Área Científica: Aritmética, Geometría, Dibujo Lineal, Elementos de Física e Historia Natural.
Formación Profesional: Principios generales de Educación y Métodos de enseñanza (Pedagogía).
Formación Ética: Religión y Moral.
En 1858, se dio un paso crucial con la creación de la primera Escuela Central Normal de Maestras. La formación femenina fue inicialmente objeto de debates y reformas:
En 1882, la reforma liberal buscó elevar el nivel de las maestras.
En 1884, se produjo una "contrareforma" conservadora que acentuó la feminización de las labores de cuidado.
Finalmente, en 1898, se equiparó legalmente la formación del profesorado de ambos sexos.
A principios del siglo XX, en 1909, se creó la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio, destinada a formar a los profesores de las propias Escuelas Normales y a los inspectores de enseñanza, profesionalizando aún más la estructura jerárquica educativa.
Sin embargo, el conflicto bélico de 1936 supuso una ruptura traumática. En 1937, ante el asedio de Madrid, la Normal se trasladó a Valencia, reanudando las clases en la calle Pintor Sorolla. Tras el fin de la guerra, la institución regresó a la capital, donde sufrió un severo proceso de depuración y censura de sus fondos bibliográficos, marcando con etiquetas rojas los libros prohibidos.
El mayor tesoro de esta institución es su Biblioteca especializada, que llegó a contar con más de 12.000 volúmenes. Fue un referente único para la investigación pedagógica en España, aunque no contó con personal profesional bibliotecario hasta 1979.
El final de la Escuela Normal como entidad independiente llegó con la reforma educativa de finales del siglo XX:
En 1991, se fundó la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
En 1995, la Escuela Normal fue absorbida formalmente por dicha facultad, integrando sus recursos y su histórica biblioteca en el sistema universitario actual.
La Escuela Normal de Madrid fue el motor de la modernización social en España. Al profesionalizar la figura del maestro y sistematizar los métodos de enseñanza, sentó las bases para que la educación dejara de ser un acto de caridad o instrucción mecánica y se convirtiera en un derecho estructurado y científico.
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