La historia de la educación en España durante el primer tercio del siglo XX no puede entenderse sin la labor transformadora de las Escuelas Normales. Dentro de este movimiento de renovación, la figura de los hermanos Modesto y Miguel Bargalló Ardévol destaca como un pilar fundamental. Originarios de Sabadell, estos dos pedagogos personificaron el espíritu de la Segunda República: una fe inquebrantable en la ciencia, la modernización de los métodos de enseñanza y un profundo compromiso social a través de la formación de los futuros maestros del país.
Nacido en 1894, Modesto Bargalló fue el hermano menor, pero su influencia en la didáctica de las ciencias naturales en España fue inabarcable. Tras titularse como maestro en 1911, su carrera dio un giro decisivo en 1915 al ser nombrado profesor de ciencias en la Escuela Normal de Maestros de Guadalajara. Allí, no se limitó a impartir lecciones magistrales de Física, Química e Historia Natural, sino que revolucionó la forma de entender estas disciplinas.
Modesto sostenía que la ciencia debía ser experimental y cercana. Durante su periplo en Guadalajara, donde llegó a ocupar el puesto de director, implementó cambios estructurales:
Modernización de laboratorios: Actualizó los equipos para que los alumnos pudieran realizar experimentos reales, alejándose de la teoría pura.
Creación del Museo Escolar: Organizó una colección de materiales pedagógicos y científicos que servía como recurso didáctico vivo.
Fundación de Faraday (1928): Creó esta revista pionera dedicada exclusivamente a la didáctica de las ciencias naturales y físico-químicas, convirtiéndose en un referente para los docentes de toda España.
Periodismo Escolar: Defensor del valor formativo de la prensa, impulsó en 1929 la publicación El Bachiller Arriacense, donde involucró directamente a sus alumnos en la creación de contenidos.
Su formación fue constante y de élite. En 1931 alcanzó el doctorado en Ciencias Naturales en la Universidad Central de Madrid, colaborando estrechamente con Ignacio Bolívar y Urrutia, director del Jardín Botánico y el Museo de Ciencias. Además, como portavoz de la Asociación Nacional del Profesorado de Escuelas Normales, sentó las bases de la gran reforma educativa republicana que buscaba una escuela laica y científica.
Con el fin de la guerra, la dictadura franquista intentó borrar su huella. Un decreto firmado por el ministro Pedro Sainz Rodríguez prohibió el uso escolar de todas sus obras. En 1939, Modesto partió al exilio hacia México, donde fue recibido con los brazos abiertos. Allí trabajó como profesor en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y continuó su labor fundando en 1964 la Sociedad Mexicana de Historia de las Ciencias y la Tecnología, consolidándose como una eminencia internacional.
Miguel, el primogénito nacido en 1892, heredó la vocación de su padre y se formó como maestro en Huesca y Madrid. Su visión educativa se internacionalizó gracias a una prestigiosa beca de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), que le permitió estudiar en la Escuela Normal de Montpellier (Francia) entre 1911 y 1912, donde absorbió las corrientes pedagógicas más avanzadas de Europa.
En 1915 se incorporó a la Normal de Guadalajara como profesor de Historia. Miguel combinó su labor docente con un activismo político destacado, participando activamente en los debates sobre la reforma de la enseñanza pública.
Gestión Institucional: Fue director de la Normal de Guadalajara en 1931. Durante la Guerra Civil, mantuvo su lealtad institucional, trasladándose en 1937 a la Escuela Normal de la Generalitat de Cataluña, la cual dirigió en 1938.
Labor Editorial: Colaboró de forma constante en la revista que dirigía su hermano, aportando una visión humanista e histórica al proyecto educativo común.
Tras la caída de la República, Miguel también se exilió en México. Su incansable energía lo llevó al estado de Baja California, donde se convirtió en un referente cultural:
Academia de Cultura: Creó un centro donde se impartían estudios mercantiles, cálculo y contabilidad, adaptándose a las necesidades económicas de la zona.
Educación Superior: Junto a Laureano Sánchez Gallego, abrió el primer centro escolar en Baja California que ofrecía estudios de humanidades en niveles medio y superior.
Fundación del Tecnológico: Fue pieza clave en la creación del Instituto Tecnológico Industrial de Tijuana, donde continuó enseñando hasta el final de sus días.
Los hermanos Bargalló representan la generación de maestros que soñaron con una España moderna a través de la educación. Aunque la censura franquista intentó silenciarlos, su metodología basada en la experimentación y el pensamiento crítico sobrevivió en el exilio y floreció en México. Su vida es un testimonio de cómo la vocación docente puede superar fronteras, guerras y persecuciones, dejando un legado que sigue vivo en la historia de la pedagogía hispana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario