La Residencia de Señoritas, fundada en Madrid en 1915, no fue solo un centro de alojamiento; fue el primer proyecto oficial en España dedicado a fomentar la enseñanza universitaria para mujeres. Bajo la órbita de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), este centro se convirtió en el epicentro de una revolución silenciosa que transformó el papel de la mujer en la sociedad española del primer tercio del siglo XX.
El centro abrió sus puertas en octubre de 1915 con apenas 30 alumnas, bajo la dirección de la pedagoga María de Maeztu. Su objetivo era claro: ofrecer a las mujeres un hogar que no solo cubriera sus necesidades materiales, sino que proporcionara un "ambiente espiritual y disciplina moral" para una vida noble y digna.
Instalada inicialmente en la calle de Fortuny, la Residencia creció rápidamente. En su etapa de mayor esplendor (1933-1939), ocupó un pabellón diseñado por los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez, consolidándose como un espacio de vanguardia arquitectónica y social.
La lista de mujeres que pasaron por sus aulas y pasillos constituye un "quién es quién" de la intelectualidad femenina española:
Alumnas destacadas: Victoria Kent (política), Matilde Huici (abogada), Josefina Carabias (periodista) y Delhy Tejero (pintora).
Profesoras de renombre: María Zambrano, María Goyri, Maruja Mallo y Victorina Durán.
Colaboradoras y visitantes: Clara Campoamor, Zenobia Camprubí y figuras internacionales como la Nobel Gabriela Mistral.
A diferencia de los internados tradicionales de la época, la Residencia funcionaba bajo un modelo de libertad académica y excelencia científica:
El Laboratorio Foster: Gracias a la colaboración con el Instituto Internacional de Boston, se instaló un laboratorio de química dirigido por Mary Louise Foster, donde las alumnas de Farmacia realizaban sus prácticas.
Biblioteca y Formación: Fue pionera en impartir clases de biblioteconomía, permitiendo a las mujeres acceder al mercado laboral técnico.
Intercambio Internacional: Mantuvo una estrecha relación con universidades estadounidenses, permitiendo que muchas graduadas españolas continuaran sus estudios en el extranjero mediante becas.
El estallido de la contienda en 1936 truncó el proyecto. María de Maeztu dimitió y partió al exilio, mientras las instalaciones se utilizaban como hospital y orfanato. Durante la guerra, el proyecto intentó sobrevivir con secciones en Valencia y Paiporta, pero la victoria franquista supuso el fin del espíritu liberal de la institución.
En 1940, la dictadura transformó el centro en el Colegio Mayor Santa Teresa de Jesús, eliminando cualquier rastro de los ideales institucionistas. No fue hasta los años 80 cuando el edificio recuperó parte de su legado al convertirse en la sede de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.
Hoy, el archivo de la Residencia de Señoritas es una pieza clave para entender la Edad de Plata de la cultura española. Gracias a la conservación de su correspondencia y documentos, podemos reconstruir la red de afectos e ideas que unió a las mujeres más brillantes de su tiempo.
La Residencia de Señoritas no solo formó profesionales; formó ciudadanas conscientes de su capacidad intelectual, rompiendo el techo de cristal de una España que empezaba a mirar hacia la modernidad.