San Juan Bautista de La Salle (1651-1719) no fue solo un sacerdote francés; fue un visionario que transformó para siempre el panorama educativo mundial. En una época donde la educación era un privilegio de las élites y el conocimiento se impartía en latín, La Salle rompió los moldes establecidos para llevar la enseñanza a los más necesitados, convirtiéndose en el Patrono Universal de los Educadores.
Nacido en Reims en el seno de una familia adinerada de juristas, la vida de Juan Bautista parecía destinada al éxito social y eclesiástico. A los 15 años ya era canónigo de la Catedral de Reims. Sin embargo, tras la muerte de sus padres, tuvo que asumir la tutela de sus hermanos menores, una responsabilidad que forjó su carácter y sensibilidad hacia las necesidades familiares y sociales.
Su encuentro con Adrián Nyel en 1679 fue el catalizador de su verdadera misión. Nyel buscaba abrir escuelas gratuitas para niños pobres, y La Salle, conmovido por el abandono de los hijos de artesanos y obreros, decidió involucrarse. Lo que comenzó como un apoyo externo terminó en una entrega total: renunció a su fortuna y a su posición social para vivir con los maestros y fundar el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
La Salle no se limitó a abrir escuelas; reinventó la forma de enseñar. Muchas de las prácticas que hoy consideramos "normales" en un aula de clase tienen su origen en sus métodos:
Enseñanza en Lengua Vernácula: Fue pionero en enseñar a leer en francés en lugar de latín, facilitando el aprendizaje real de los alumnos.
Método Simultáneo: Introdujo la enseñanza en grupos de nivel, en lugar de la instrucción individual, lo que permitió educar a más niños de forma eficiente.
Formación de Maestros: Fundó las primeras "Escuelas Normales" para capacitar a maestros seglares, elevando la enseñanza a una profesión con vocación religiosa y misionera.
Educación Técnica y Correccional: Creó escuelas de aprendizaje para jóvenes delincuentes y escuelas técnicas para preparar a los jóvenes para el mundo laboral.
Sus escritos, como la "Guía de las Escuelas" y las "Reglas de Urbanidad y Cortesía Cristiana", no solo eran manuales pedagógicos, sino tratados sobre la dignidad humana. Para La Salle, la educación era una forma de caridad y un medio de salvación, integrando la formación académica con la espiritual y moral.
A pesar de las persecuciones de las autoridades educativas y eclesiásticas de su tiempo, su obra se extendió rápidamente. Falleció en 1719 y fue canonizado en 1900 por el Papa León XIII. En 1950, Pío XII lo nombró patrono de todos los educadores de la infancia y de la juventud.
Hoy, la red de instituciones lasalianas está presente en más de 80 países, manteniendo vivo el principio de educar "juntos y por asociación" para transformar la sociedad a través del conocimiento y la fe.