El Mitogaku (水戸学), conocido también como la Escuela de Mito, no fue solo una corriente académica, sino un motor ideológico que transformó el destino de Japón. Surgida en el Dominio de Mito (actual Prefectura de Ibaraki) durante el Periodo Edo, esta escuela combinó el rigor de la historiografía con la mística del sintoísmo y la ética del confucionismo, sentando las bases del nacionalismo japonés moderno.
La semilla del Mitogaku se plantó en 1657, cuando Tokugawa Mitsukuni, el influyente daimyō de Mito, comisionó la creación del Dai Nihonshi (Gran Historia de Japón). Para este proyecto monumental, Mitsukuni reunió a destacados académicos como Asaka Tanpaku y Sassa Munekiyo.
El objetivo inicial no era solo registrar fechas, sino aplicar una visión neoconfucionista a la historia nacional. Los eruditos de Mito creían que el desarrollo histórico debía seguir leyes morales estrictas. Bajo esta premisa, Japón fue presentado como una nación excepcional, gobernada desde tiempos inmemoriales por una línea imperial ininterrumpida, lo que justificaba un profundo respeto por la Corte Imperial y las deidades sintoístas.
La historia del Mitogaku suele dividirse en dos etapas fundamentales que reflejan el cambio de las necesidades de la sociedad japonesa:
1. Mitogaku Temprano (S. XVII - XVIII)
En esta fase, el enfoque fue principalmente intelectual. Se centraron en la historiografía, la recopilación de fuentes locales y la investigación académica profunda. El pensamiento estaba dominado por el sinocentrismo aplicado a la estructura japonesa, viendo al emperador como el centro moral de la nación.
2. Mitogaku Posterior (S. XIX)
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, la escuela dio un giro pragmático bajo el liderazgo de Tokugawa Nariaki. Ante la creciente presión de las potencias extranjeras y la crisis interna del shogunato, el Mitogaku comenzó a abordar problemas sociales y políticos contemporáneos.
Fue en esta época cuando se fundó el Kōdōkan, la escuela del clan, donde se integraron disciplinas como la medicina, la astronomía y las artes marciales. El pensamiento de la escuela se radicalizó hacia el famoso lema Sonnō jōi: "Reverenciar al Emperador, expulsar a los bárbaros".
El impacto del Mitogaku trascendió las aulas de Mito. Su énfasis en la soberanía imperial se convirtió en la principal fuerza impulsora detrás de la Restauración Meiji de 1868. Muchos de los samuráis reformistas que derrocaron al Shogunato Tokugawa estaban profundamente influenciados por las enseñanzas de esta escuela.
Paradójicamente, tras el éxito de la Restauración, la escuela no recibió el favor del nuevo gobierno centralizado. El Kōdōkan fue clausurado en 1872 y su vasta biblioteca fue absorbida por el estado.
En la actualidad, el legado del Mitogaku se preserva a través de los restos del Kōdōkan en la ciudad de Mito. Tres de sus edificios han sido designados como Bienes Culturales Importantes. En su salón principal, aún se conserva un kakemono (pergamino colgante) con la inscripción "Son-jo", un recordatorio silencioso de la ideología que ayudó a desmantelar el sistema feudal para dar paso a la modernización de Japón.
La investigación actual sobre el Mitogaku continúa a través de instituciones como el Mito-shi Gakkai, que sigue desentrañando los complejos hilos de pensamiento que definieron la identidad del Japón contemporáneo.