martes, 3 de febrero de 2026

El Mitogaku: La Escuela de Mito y la Forja del Japón Moderno

El Mitogaku (水戸学), conocido también como la Escuela de Mito, no fue solo una corriente académica, sino un motor ideológico que transformó el destino de Japón. Surgida en el Dominio de Mito (actual Prefectura de Ibaraki) durante el Periodo Edo, esta escuela combinó el rigor de la historiografía con la mística del sintoísmo y la ética del confucionismo, sentando las bases del nacionalismo japonés moderno.

La semilla del Mitogaku se plantó en 1657, cuando Tokugawa Mitsukuni, el influyente daimyō de Mito, comisionó la creación del Dai Nihonshi (Gran Historia de Japón). Para este proyecto monumental, Mitsukuni reunió a destacados académicos como Asaka Tanpaku y Sassa Munekiyo.

El objetivo inicial no era solo registrar fechas, sino aplicar una visión neoconfucionista a la historia nacional. Los eruditos de Mito creían que el desarrollo histórico debía seguir leyes morales estrictas. Bajo esta premisa, Japón fue presentado como una nación excepcional, gobernada desde tiempos inmemoriales por una línea imperial ininterrumpida, lo que justificaba un profundo respeto por la Corte Imperial y las deidades sintoístas.

La historia del Mitogaku suele dividirse en dos etapas fundamentales que reflejan el cambio de las necesidades de la sociedad japonesa:

1. Mitogaku Temprano (S. XVII - XVIII)

En esta fase, el enfoque fue principalmente intelectual. Se centraron en la historiografía, la recopilación de fuentes locales y la investigación académica profunda. El pensamiento estaba dominado por el sinocentrismo aplicado a la estructura japonesa, viendo al emperador como el centro moral de la nación.

2. Mitogaku Posterior (S. XIX)

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, la escuela dio un giro pragmático bajo el liderazgo de Tokugawa Nariaki. Ante la creciente presión de las potencias extranjeras y la crisis interna del shogunato, el Mitogaku comenzó a abordar problemas sociales y políticos contemporáneos.

Fue en esta época cuando se fundó el Kōdōkan, la escuela del clan, donde se integraron disciplinas como la medicina, la astronomía y las artes marciales. El pensamiento de la escuela se radicalizó hacia el famoso lema Sonnō jōi: "Reverenciar al Emperador, expulsar a los bárbaros".


El impacto del Mitogaku trascendió las aulas de Mito. Su énfasis en la soberanía imperial se convirtió en la principal fuerza impulsora detrás de la Restauración Meiji de 1868. Muchos de los samuráis reformistas que derrocaron al Shogunato Tokugawa estaban profundamente influenciados por las enseñanzas de esta escuela.

Paradójicamente, tras el éxito de la Restauración, la escuela no recibió el favor del nuevo gobierno centralizado. El Kōdōkan fue clausurado en 1872 y su vasta biblioteca fue absorbida por el estado.

En la actualidad, el legado del Mitogaku se preserva a través de los restos del Kōdōkan en la ciudad de Mito. Tres de sus edificios han sido designados como Bienes Culturales Importantes. En su salón principal, aún se conserva un kakemono (pergamino colgante) con la inscripción "Son-jo", un recordatorio silencioso de la ideología que ayudó a desmantelar el sistema feudal para dar paso a la modernización de Japón.

La investigación actual sobre el Mitogaku continúa a través de instituciones como el Mito-shi Gakkai, que sigue desentrañando los complejos hilos de pensamiento que definieron la identidad del Japón contemporáneo.

lunes, 2 de febrero de 2026

El Concepto de Alumno: Etimología, Tipos y Realidades

La figura del alumno es el eje central de cualquier sistema educativo. Aunque a menudo utilizamos el término de manera intercambiable con "estudiante" o "aprendiz", su significado encierra una riqueza etimológica y una clasificación administrativa que vale la pena explorar para entender mejor el rol de quien busca el conocimiento.

Existe una creencia popular muy extendida, pero errónea, que afirma que la palabra "alumno" proviene del griego a- (sin) y del latín lumen (luz), sugiriendo que el alumno es un ser "sin luz" que debe ser iluminado por el maestro. Esta interpretación es una pseudoetimología sin base lingüística.

En realidad, la palabra proviene del latín alumnus, que significa "pupilo" o "hijo adoptivo". Este término deriva del verbo alere, que significa alimentar, nutrir o hacer crecer. Desde este punto de vista, el alumno no es alguien oscuro, sino alguien que está siendo "nutrido" intelectual y espiritualmente por su mentor.

Dependiendo de su relación con la institución y su modalidad de estudio, los alumnos pueden clasificarse en diversas categorías:

  • Alumnos Oficiales: Aquellos matriculados en centros estatales o reconocidos, con la obligación de cumplir con la asistencia y los trabajos programados.

  • Alumnos Libres: Estudiantes que se preparan de forma independiente y solo acuden a los centros oficiales para realizar los exámenes correspondientes.

  • Alumnos Oyentes: Personas autorizadas para asistir a las clases con el fin de aprender, pero que generalmente no figuran en las actas oficiales ni reciben calificaciones, a menos que decidan examinarse como alumnos libres.

  • Alumnos Internos y Externos: Los primeros viven dentro del recinto educativo (como en internados o colegios mayores), mientras que los segundos solo permanecen en el centro durante las horas lectivas.

  • Alumnos Becarios: Aquellos que cuentan con una ayuda económica (beca) para sufragar sus estudios, transporte o residencia.

Con el auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), ha surgido un nuevo perfil: el alumno a distancia. Este modelo requiere un nivel de madurez distinto, caracterizado por:

  1. Autonomía: El alumno debe gestionar su propio tiempo y ritmo de aprendizaje.

  2. Competencia Digital: Es indispensable el dominio de herramientas virtuales para el acceso a contenidos y la interacción.

  3. Resiliencia: La falta de contacto físico presencial exige una mayor automotivación y tolerancia a la frustración.

Aunque se usan como sinónimos, existe un matiz sutil:

  • Alumno: Pone el énfasis en la relación con el maestro o la institución (el que es "alimentado" por otro).

  • Estudiante: Pone el énfasis en la acción de estudiar, sugiriendo un rol más activo y una dedicación propia al esfuerzo intelectual.

Ser alumno es mucho más que ocupar un pupitre; es participar en un proceso de crecimiento constante. Ya sea en un aula tradicional o a través de una pantalla, la esencia del alumno permanece ligada a su raíz latina: la capacidad de nutrirse del conocimiento para fortalecer sus habilidades y comprensión del mundo.

domingo, 1 de febrero de 2026

El Enfoque del Terapeuta: La Enseñanza como Acto Humanista

El Enfoque del Terapeuta se fundamenta en la psicología humanista (con raíces en autores como Carl Rogers). En este modelo, el objetivo de la enseñanza no es simplemente transmitir datos o emancipar el intelecto, sino facilitar que el estudiante se convierta en una persona auténtica, autorrealizada y capaz de elegir su propio camino.

Para este enfoque, el aprendizaje solo es valioso si es significativo para la persona. Los objetivos principales son:

  • Fomentar el autoconocimiento y la autoestima del alumno.

  • Eliminar las barreras emocionales que impiden el crecimiento.

  • Desarrollar la capacidad de los estudiantes para tomar decisiones responsables sobre su propia vida y educación.

En este modelo, el profesor abandona el pedestal de autoridad para convertirse en un compañero de viaje. Sus cualidades clave son:

  • Autenticidad: El docente se muestra como un ser humano real, con sentimientos y limitaciones, no como un autómata del conocimiento.

  • Aceptación Incondicional: Se acepta al alumno tal y como es, creando un clima de seguridad donde no hay miedo al error o al juicio.

  • Empatía: El docente intenta comprender el mundo desde la perspectiva del estudiante, validando sus emociones y experiencias.

Aquí el currículo no es un fin en sí mismo, sino un medio.

  • Los temas se eligen o adaptan en función de los intereses y preocupaciones de los estudiantes.

  • Se da prioridad a los procesos afectivos y sociales sobre la memorización técnica.

  • Se busca que el alumno encuentre "su propia voz" a través de los temas tratados.

Este enfoque suele favorecer métodos donde el alumno tiene un gran control sobre su proceso:

  • Aprendizaje por descubrimiento: El alumno explora lo que le apasiona.

  • Evaluación cualitativa: Se valora el progreso personal y el esfuerzo, más que una calificación numérica comparativa.

  • Diálogo constante: La clase se convierte en un espacio de intercambio donde la escucha activa es la herramienta principal.

  • Fortaleza: Es extremadamente eficaz para motivar a estudiantes con baja autoestima o que han sido rechazados por el sistema tradicional. Crea ciudadanos empáticos y equilibrados.

  • Crítica: Algunos detractores argumentan que puede descuidar el rigor académico o que es difícil de aplicar en sistemas con currículos estandarizados y grupos muy numerosos.

El Enfoque del Liberador: Más allá de la instrucción

El Enfoque del Liberador, dentro de la clasificación pedagógica, representa una de las visiones más ambiciosas de la educación. Su objetivo central no es la acumulación de información ni el bienestar emocional per se, sino la emancipación intelectual del estudiante.

A diferencia del enfoque ejecutivo (que busca eficiencia), el liberador busca que el alumno acceda a las grandes ideas y estructuras de pensamiento de la humanidad. El conocimiento se ve como una herramienta para:

  • Cuestionar prejuicios y estereotipos.

  • Entender la complejidad del mundo.

  • Desarrollar un juicio independiente y crítico.

En este enfoque, el profesor no es un simple gestor de clase, sino un ejemplar de la disciplina.

  • Pasión por el saber: El docente demuestra cómo un experto se apasiona por su área.

  • Rigor metodológico: Enseña no solo "qué" saber, sino "cómo" se llega a ese saber (el método científico, la crítica histórica, la lógica matemática).

  • Provocador: Lanza preguntas que desafían las verdades establecidas de los alumnos.

El currículo no se ve como una lista de temas para un examen, sino como un mapa para entender la realidad. Para que un contenido sea "liberador", debe ser:

  • Significativo: Debe tener el potencial de transformar la visión del mundo del alumno.

  • Problematizador: Se presenta como un desafío o un misterio a resolver, no como una verdad absoluta.

Este enfoque tiene fuertes lazos con la Pedagogía Crítica (como la de Paulo Freire). En este contexto, la enseñanza busca que el alumno identifique las estructuras de poder y opresión en su sociedad para poder transformarlas. La educación es, por tanto, un acto político y ético de libertad.

Hoy en día, el enfoque liberador es más relevante que nunca debido a la sobreinformación y las fake news. Un alumno "liberado" es aquel que posee las habilidades de alfabetización mediática y crítica para no ser manipulado por algoritmos o discursos simplistas.

La Enseñanza: Conceptos, Enfoques y Evolución

La enseñanza es una de las actividades humanas más trascendentales. Se define como la acción y el resultado de compartir saberes, estrategias, normas o destrezas con otras personas. A diferencia del aprendizaje, que puede ocurrir de forma innata y solitaria, la enseñanza es un proceso estructurado que se apoya en métodos, instituciones y recursos para facilitar la adquisición de conocimientos.

Para que el proceso de enseñanza ocurra, tradicionalmente se reconoce la interacción de tres elementos fundamentales, conocidos como el triángulo didáctico:

  1. El Profesor: El guía o instructor que dirige el proceso.

  2. El Alumno: El receptor o agente activo que asimila o construye el conocimiento.

  3. El Contenido: El objeto de conocimiento, ya sea teórico o práctico, que se desea transmitir.

La forma en que estos tres pilares interactúan define el enfoque educativo. Según el papel que desempeñen el docente y el estudiante, podemos distinguir tres visiones principales:

1. El Enfoque Ejecutivo

En este modelo, el docente es un transmisor de saberes. Su función principal es controlar el aula, gestionar los tiempos y utilizar técnicas de refuerzo para que el alumno retenga los conceptos. Se basa en la eficiencia y es característico de la escuela tradicional.

2. El Enfoque del Terapeuta

Aquí, el profesor actúa como un facilitador. Lo más importante no es lo que se enseña, sino lo que el alumno aprende en función de sus propios intereses y motivaciones. Se busca la autorrealización y el crecimiento personal del estudiante, respetando sus ritmos individuales.

3. El Enfoque del Liberador

Este enfoque ve al docente como un agente que estimula la curiosidad y el pensamiento crítico. El objetivo es liberar la mente del alumno de estereotipos y convenciones, invitándolo a abordar los problemas con el rigor de un científico o un experto.

La eficacia de la enseñanza depende en gran medida de la preparación de quien la imparte. La formación docente ha evolucionado de ser una mera capacitación en contenidos a un desarrollo integral de competencias:

  • Conocimiento de la Materia: El dominio profundo de la disciplina que se enseña.

  • Competencia Pedagógica: La capacidad de diseñar estrategias didácticas, gestionar el aula y adaptar los contenidos a las necesidades del alumnado.

  • Formación Continua: La enseñanza es un campo en constante cambio. Los docentes requieren una actualización permanente para incorporar nuevos hallazgos en psicología educativa y neurociencia.

  • Habilidades Socioemocionales: La empatía, la comunicación asertiva y la gestión de conflictos son hoy pilares fundamentales para crear un entorno de aprendizaje seguro y motivador.

Para facilitar la transmisión de conocimientos, se utilizan diversos recursos que se clasifican en:

  • Objetos Reales: Plantas, animales u objetos cotidianos que permiten una experiencia directa.

  • Medios Escolares: Recursos específicos del centro educativo como laboratorios, pizarras y bibliotecas.

  • Medios Simbólicos: Incluyen el material impreso (libros, mapas) y los recursos tecnológicos (audio, video e informática).

La tecnología ha transformado la enseñanza. El uso del vídeo se ha consolidado como una herramienta indispensable por su versatilidad y facilidad de consumo en dispositivos móviles. Asimismo, la aparición de plataformas de aprendizaje (como Moodle), blogs educativos y videojuegos didácticos ha permitido:

  • Superar la brecha digital.

  • Fomentar la creación cooperativa de conocimiento entre redes de docentes.

  • Personalizar el aprendizaje a través de entornos virtuales.

A pesar de la estructura formal de la enseñanza, modelos como el de las escuelas democráticas (modelo Sudbury) sugieren que el aprendizaje puede ocurrir eficazmente sin la intervención directa de un maestro. Estas corrientes argumentan que la educación tradicional se enfoca demasiado en el acto de "enseñar" y olvida que el ser humano aprende de forma natural mediante la curiosidad y la interacción con su entorno.

En conclusión, la enseñanza no es una práctica estática. Evoluciona desde el tradicionalismo hacia la innovación, donde lo que realmente cambia es la intencionalidad y la creatividad con la que el docente aplica las herramientas a su alcance para despertar el potencial de sus alumnos.

sábado, 31 de enero de 2026

Ágora de la Libertad: Dos siglos de pensamiento en el Ateneo de Madrid.

El Ateneo de Madrid, oficialmente conocido como el Ateneo Científico, Literario y Artístico, no es solo una institución cultural; es la biografía intelectual de la España contemporánea. Fundado en un siglo XIX convulso, ha servido como refugio del pensamiento libre, plataforma de la vanguardia artística y escenario de los debates políticos que han moldeado la nación.

La historia del Ateneo está intrínsecamente ligada a la lucha entre el absolutismo y el liberalismo. Sus antecedentes se remontan a 1820, durante el Trienio Liberal, con la creación del Ateneo Español. Sin embargo, la restauración de Fernando VII y el retorno del absolutismo obligaron a la institución a desaparecer o a fijar su residencia en el exilio, principalmente en Londres.

Fue tras la muerte del "Rey Felón" y bajo la regencia de María Cristina cuando el ambiente de tolerancia permitió su renacimiento definitivo. En 1835, figuras como Salustiano Olózaga, el duque de Rivas y Mesonero Romanos fundaron el actual Ateneo. Desde sus inicios, se organizó en secciones dedicadas a las ciencias morales, naturales, físicas y la literatura, priorizando siempre la utilidad del conocimiento para el progreso social.

Aunque el Ateneo ocupó diversas sedes, su identidad actual está grabada en el número 21 de la calle del Prado. Inaugurado en 1884 por Cánovas del Castillo, el edificio es una joya arquitectónica diseñada por Enrique Fort y Luis de Landecho.

  • El Salón de Actos: Decorado por Arturo Mélida con un estilo modernista ecléctico, es el corazón de la institución. En sus techos y paredes se respira la influencia del movimiento de secesión vienés.

  • La Galería de Retratos: Caminar por sus pasillos es enfrentarse a la mirada de los hombres y mujeres que definieron la cultura española. Por aquí pasaron casi todos los Premios Nobel del país, desde Echegaray hasta Camilo José Cela, y seis presidentes de Gobierno.

  • La Biblioteca: Es, sin duda, uno de los tesoros bibliográficos más importantes de España, habiendo sobrevivido a guerras y censuras gracias al compromiso de sus socios y trabajadores.

El Ateneo fue también un campo de batalla por la igualdad. Aunque durante décadas fue un espacio eminentemente masculino, el cambio de siglo trajo consigo la ruptura de barreras:

  • Rosario de Acuña: En 1884, fue la primera mujer en ocupar la cátedra del Ateneo en una velada poética.

  • Emilia Pardo Bazán: El 9 de febrero de 1905, la insigne escritora fue admitida como la primera socia de pleno derecho (número 7.925). El diario La Época sentenció acertadamente: "La inteligencia no tiene sexo".

  • Tras ella, se abrieron paso otras figuras fundamentales como Blanca de los Ríos y Carmen de Burgos.

El siglo XX puso a prueba la integridad del Ateneo en varias ocasiones:

  1. Dictadura de Primo de Rivera: Sus actividades fueron suspendidas por su carácter crítico y liberal.

  2. Guerra Civil: A diferencia de muchas otras instituciones, el Ateneo se mantuvo abierto. La labor de Bernardo G. de Candamo fue providencial para salvar la biblioteca y las instalaciones de la destrucción.

  3. Régimen Franquista: Tras la guerra, la institución fue intervenida y utilizada como foco de difusión de la ideología del régimen. Sin embargo, en la década de 1960, bajo la presidencia de José María de Cossío, la cultura empezó a recuperar tímidamente su espacio frente a la política oficialista.

En la actualidad, el Ateneo de Madrid sigue siendo una institución privada que sobrevive gracias a su masa social y su relevancia histórica. No es solo un museo del pensamiento, sino un espacio vibrante donde se celebran conferencias, exposiciones de arte contemporáneo (por sus salas han pasado desde un joven Antonio López hasta Antoni Tàpies) y debates sobre los desafíos del siglo XXI.

En sus salones, la "Docta Casa" continúa cumpliendo la promesa que hiciera el Duque de Rivas en 1835: ser una asociación libre de ciudadanos que se juntan para "esparcir gratuitamente las luces".

Datos de Interés

  • Nobles y Genios: Ramón y Cajal, Unamuno, Valle-Inclán, Manuel Azaña y Ortega y Gasset son solo algunos de los nombres que presidieron o animaron sus tertulias.

  • Arte en el Techo: La gran sala central cuenta con un techo decorado por Alejandrina Gessler (Anselma), que representa la Elocuencia cobijando a la Paz y las Bellas Artes.

viernes, 30 de enero de 2026

La Voz en la Sombra: El Legado de María de la O Lejárraga

María de la O Lejárraga García (1874-1974) fue mucho más que una escritora; fue una fuerza intelectual, una pionera del feminismo y una figura política clave en la España de la Segunda República. Sin embargo, su nombre permaneció oculto durante décadas tras el seudónimo de su marido, Gregorio Martínez Sierra, en uno de los casos de "criptoginia" (ocultación de la autoría femenina) más notables de la historia literaria.

Nacida en La Rioja y formada en Madrid bajo las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, María comenzó su carrera como maestra. Su formación pedagógica y su dominio de varios idiomas la convirtieron en una mediadora cultural esencial, traduciendo obras europeas y fundando revistas modernistas fundamentales como Helios y Renacimiento junto a figuras de la talla de Juan Ramón Jiménez.

En 1899 publicó su único libro con su nombre real, Cuentos breves. La fría acogida de su familia y los prejuicios de la época la llevaron a adoptar el nombre de su esposo para sus futuras publicaciones. Bajo esta firma, nacieron éxitos mundiales como "Canción de cuna" (Premio de la RAE en 1911) y libretos magistrales como el de "El amor brujo" de Manuel de Falla.

Durante años, el binomio "Martínez Sierra" fue sinónimo de éxito en los escenarios de España, Europa y América. Aunque Gregorio era la cara pública y el director de escena, era María quien redactaba los textos. Su pluma no solo creó dramas y comedias, sino que también colaboró con grandes compositores como Turina y Usandizaga.

A pesar de que el matrimonio se separó en la intimidad cuando Gregorio inició una relación con la actriz Catalina Bárcena, María continuó enviándole manuscritos desde su retiro en Niza, manteniendo el pacto de silencio para proteger el sustento económico de ambos y la marca comercial que habían creado.

María de la O Lejárraga fue una feminista incansable. Sus obras como Cartas a las mujeres de España (1914) y Feminismo, feminidad y españolismo (1917) sentaron las bases de su pensamiento: la lucha por la igualdad civil y política de la mujer.

Con la llegada de la Segunda República, su compromiso se trasladó a la esfera pública:

  • Fue una de las fundadoras del Lyceum Club Femenino.

  • Se afilió al PSOE en 1931.

  • Fue elegida Diputada al Congreso por Granada en 1933.

  • Durante la Guerra Civil, desempeñó cargos diplomáticos para la República en Suiza y Francia.

Tras la derrota republicana, María emprendió un largo exilio que la llevó por Francia, México y finalmente Argentina. No fue hasta después de la muerte de Gregorio en 1947, y ante la necesidad de reclamar sus derechos de autor para sobrevivir, cuando empezó a publicar bajo el nombre de María Martínez Sierra.

En sus memorias, Gregorio y yo y Una mujer por caminos de España, relató su verdad, aunque siempre con una generosidad hacia su exmarido que todavía hoy sorprende a los historiadores. Como anécdota curiosa de su etapa final, envió un guion a Walt Disney titulado Merlín y Viviana; tras ser rechazado, años después observó con amargura las similitudes de su historia con el clásico La dama y el vagabundo.

María de la O Lejárraga murió en Buenos Aires en 1974, pocos meses antes de cumplir 100 años. Su figura representa la lucha de una generación de mujeres brillantes que tuvieron que elegir entre el silencio para ser escuchadas o el anonimato para ser libres. Hoy, su legado ha sido rescatado del olvido, devolviéndole el lugar que siempre le correspondió en el canon de las letras españolas.