En la historia de la educación en México, pocos nombres resuenan con tanta fuerza y gratitud como el de Enrique Conrado Rébsamen. Nacido en Suiza pero mexicano de corazón y obra, Rébsamen no solo fue un pedagogo; fue el visionario que sentó las bases científicas y metodológicas de la enseñanza primaria y la formación de maestros en el país a finales del siglo XIX.
Enrique Rébsamen nació el 8 de febrero de 1857 en Kreuzlingen, Suiza. La pedagogía corría por sus venas: su padre, Juan Ulrico Rébsamen, fue un destacado educador y director de escuela normal durante más de cuatro décadas.
Rébsamen recibió una formación intelectual envidiable. Se graduó como profesor de primaria y secundaria, y amplió sus horizontes en las universidades de Lausana y Zúrich. Su conocimiento no se limitaba a la enseñanza; estudió botánica, geología, paleontología y filosofía. Fue precisamente la lectura de un ensayo sobre Quetzalcóatl lo que despertó su fascinación por México, país al que arribaría con apenas 26 años.
A su llegada a México, Rébsamen trabajó inicialmente como tutor privado, pero su talento pronto llamó la atención de figuras prominentes. Gracias a su amistad con Ignacio Manuel Altamirano, fue recomendado con el presidente Porfirio Díaz, quien a su vez lo vinculó con el gobernador de Veracruz, Juan de la Luz Enríquez.
Fue en Veracruz donde Rébsamen desplegó su genio. En 1886, recibió el encargo de fundar la Escuela Normal de Xalapa. Este proyecto no era simplemente una escuela más; era un laboratorio de modernidad educativa. Bajo su dirección, la Normal de Xalapa se convirtió en el faro que guio la reforma educativa en todo el país.
Rébsamen introdujo lo que él llamaba una doctrina ecléctica, integrando las mejores corrientes del pensamiento europeo (Pestalozzi, Herbart, Froebel, Spencer y Rousseau) y adaptándolas al contexto mexicano. Sus contribuciones más significativas incluyen:
El Método Rébsamen: Su libro "Método de Escritura y Lectura" fue una revolución didáctica. Para 1929, había vendido más de cuatro millones de ejemplares, alfabetizando a generaciones enteras de mexicanos.
La Profesionalización del Magisterio: Sostenía que la escuela normal debía combinar la teoría científica con la práctica docente. Para él, un maestro no solo debía saber, sino saber enseñar.
Difusión Intelectual: Fundó la revista "México Intelectual", un espacio crucial para el debate pedagógico, científico y literario de la época.
Expansión del Sistema Normalista: Por encargo presidencial, reorganizó la instrucción pública en estados como Oaxaca, Jalisco y Guanajuato. Gracias a su impulso, para el año 1900 ya existían 45 escuelas normales en México.
Enrique C. Rébsamen falleció en Xalapa el 8 de abril de 1904, a la temprana edad de 47 años. Sin embargo, su impacto es eterno. Su nombre está grabado en cientos de calles y escuelas a lo largo de la República Mexicana, y la Benemérita Escuela Normal Veracruzana que él fundó sigue siendo una institución de prestigio nacional.
Su visión de una educación basada en la calidad, la pertinencia y la formación ética del ciudadano sigue siendo el estándar de oro del normalismo mexicano. Rébsamen no solo enseñó a leer a un pueblo; enseñó a una nación cómo formar a sus propios maestros.