viernes, 23 de enero de 2026

El Instituto-Escuela: El laboratorio pedagógico que transformó la educación en España

Fundado en Madrid en 1918, el Instituto-Escuela no fue simplemente un centro de enseñanza secundaria; fue un experimento audaz destinado a modernizar la sociedad española a través de las aulas. Bajo el amparo de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), esta institución nació con el propósito de extender los ideales renovadores de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) al sistema oficial del Estado.

El Instituto-Escuela rompió con el modelo tradicional de la época, basado en la memorización y las clases magistrales. Su metodología se centró en la formación integral del individuo, promoviendo el pensamiento crítico, la experimentación y la curiosidad.

Entre sus innovaciones más destacadas se encontraban:

  • Evaluación continua: Se suprimieron los exámenes finales en favor de un seguimiento diario del trabajo del alumno, sus cuadernos de clase y prácticas de laboratorio.

  • Enseñanza cíclica: Las materias se abordaban de forma progresiva, adaptándose a la madurez del estudiante.

  • Educación física y artística: Se dio una importancia inédita a la música, el dibujo, los trabajos manuales y el deporte, materias que antes eran marginales.

  • Contacto con la realidad: Las excursiones, las visitas a museos y las prácticas en laboratorios de ciencias (física, química, biología) eran pilares fundamentales del aprendizaje.

Debido a su crecimiento, la institución se dividió en dos sedes emblemáticas en Madrid:

  1. Sección Retiro: Ubicada en un entorno natural ideal para las teorías higienistas de la época, hoy es la sede del IES Isabel la Católica.

  2. Sección Hipódromo (Altos del Hipódromo): Situada en la conocida "Colina del Viento", donde hoy se encuentra el IES Ramiro de Maeztu y el CSIC.

Estos edificios fueron diseñados por arquitectos de vanguardia (como Carlos Arniches y Martín Domínguez), incorporando espacios abiertos, bibliotecas modernas y piscinas, reflejando que el entorno físico era parte esencial del proceso educativo.

El Instituto-Escuela funcionó también como un centro de formación para el profesorado. Por sus aulas pasaron como docentes figuras de la talla de Samuel Gili Gaya, María Zambrano o Enrique Lafuente Ferrari.

En cuanto al alumnado, la institución fomentó la coeducación (clases mixtas), algo muy inusual para la época. Entre sus alumnos se encuentran nombres que marcaron la cultura española del siglo XX, como el antropólogo Julio Caro Baroja, la arquitecta Matilde Ucelay, o el fundador de El País, José Ortega Spottorno.

Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, la actividad docente se interrumpió. Tras la victoria del bando franquista en 1939, la institución fue suprimida oficialmente, ya que sus valores liberales y progresistas eran contrarios a la nueva ideología del régimen.

Sin embargo, su espíritu no desapareció por completo. Muchos de sus profesores y principios pedagógicos sobrevivieron en el exilio o en iniciativas privadas en España, como el Colegio Estudio, fundado en 1940 para preservar el legado de una escuela que creía que "aprender es aprender a pensar".

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