El Ateneo de Madrid, oficialmente conocido como el Ateneo Científico, Literario y Artístico, no es solo una institución cultural; es la biografía intelectual de la España contemporánea. Fundado en un siglo XIX convulso, ha servido como refugio del pensamiento libre, plataforma de la vanguardia artística y escenario de los debates políticos que han moldeado la nación.
La historia del Ateneo está intrínsecamente ligada a la lucha entre el absolutismo y el liberalismo. Sus antecedentes se remontan a 1820, durante el Trienio Liberal, con la creación del Ateneo Español. Sin embargo, la restauración de Fernando VII y el retorno del absolutismo obligaron a la institución a desaparecer o a fijar su residencia en el exilio, principalmente en Londres.
Fue tras la muerte del "Rey Felón" y bajo la regencia de María Cristina cuando el ambiente de tolerancia permitió su renacimiento definitivo. En 1835, figuras como Salustiano Olózaga, el duque de Rivas y Mesonero Romanos fundaron el actual Ateneo. Desde sus inicios, se organizó en secciones dedicadas a las ciencias morales, naturales, físicas y la literatura, priorizando siempre la utilidad del conocimiento para el progreso social.
Aunque el Ateneo ocupó diversas sedes, su identidad actual está grabada en el número 21 de la calle del Prado. Inaugurado en 1884 por Cánovas del Castillo, el edificio es una joya arquitectónica diseñada por Enrique Fort y Luis de Landecho.
El Salón de Actos: Decorado por Arturo Mélida con un estilo modernista ecléctico, es el corazón de la institución. En sus techos y paredes se respira la influencia del movimiento de secesión vienés.
La Galería de Retratos: Caminar por sus pasillos es enfrentarse a la mirada de los hombres y mujeres que definieron la cultura española. Por aquí pasaron casi todos los Premios Nobel del país, desde Echegaray hasta Camilo José Cela, y seis presidentes de Gobierno.
La Biblioteca: Es, sin duda, uno de los tesoros bibliográficos más importantes de España, habiendo sobrevivido a guerras y censuras gracias al compromiso de sus socios y trabajadores.
El Ateneo fue también un campo de batalla por la igualdad. Aunque durante décadas fue un espacio eminentemente masculino, el cambio de siglo trajo consigo la ruptura de barreras:
Rosario de Acuña: En 1884, fue la primera mujer en ocupar la cátedra del Ateneo en una velada poética.
Emilia Pardo Bazán: El 9 de febrero de 1905, la insigne escritora fue admitida como la primera socia de pleno derecho (número 7.925). El diario La Época sentenció acertadamente: "La inteligencia no tiene sexo".
Tras ella, se abrieron paso otras figuras fundamentales como Blanca de los Ríos y Carmen de Burgos.
El siglo XX puso a prueba la integridad del Ateneo en varias ocasiones:
Dictadura de Primo de Rivera: Sus actividades fueron suspendidas por su carácter crítico y liberal.
Guerra Civil: A diferencia de muchas otras instituciones, el Ateneo se mantuvo abierto. La labor de Bernardo G. de Candamo fue providencial para salvar la biblioteca y las instalaciones de la destrucción.
Régimen Franquista: Tras la guerra, la institución fue intervenida y utilizada como foco de difusión de la ideología del régimen. Sin embargo, en la década de 1960, bajo la presidencia de José María de Cossío, la cultura empezó a recuperar tímidamente su espacio frente a la política oficialista.
En la actualidad, el Ateneo de Madrid sigue siendo una institución privada que sobrevive gracias a su masa social y su relevancia histórica. No es solo un museo del pensamiento, sino un espacio vibrante donde se celebran conferencias, exposiciones de arte contemporáneo (por sus salas han pasado desde un joven Antonio López hasta Antoni Tàpies) y debates sobre los desafíos del siglo XXI.
En sus salones, la "Docta Casa" continúa cumpliendo la promesa que hiciera el Duque de Rivas en 1835: ser una asociación libre de ciudadanos que se juntan para "esparcir gratuitamente las luces".
Datos de Interés
Nobles y Genios: Ramón y Cajal, Unamuno, Valle-Inclán, Manuel Azaña y Ortega y Gasset son solo algunos de los nombres que presidieron o animaron sus tertulias.
Arte en el Techo: La gran sala central cuenta con un techo decorado por Alejandrina Gessler (Anselma), que representa la Elocuencia cobijando a la Paz y las Bellas Artes.