A menudo recordada a la sombra del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí Aymar (1887-1956) fue, en realidad, una de las figuras más polifacéticas, enérgicas e influyentes de la cultura española del siglo XX. Escritora, traductora, emprendedora y activista, su vida es el reflejo de una mujer adelantada a su tiempo que tendió puentes entre España y Estados Unidos.
Nacida en Malgrat de Mar (Barcelona) en el seno de una familia acomodada y culta, Zenobia creció en un ambiente bilingüe y viajero. Su madre, de origen puertorriqueño con fuertes lazos en Estados Unidos, y su padre, un ingeniero civil catalán, le proporcionaron una educación excepcional.
Durante su juventud en Norteamérica, Zenobia se empapó del espíritu del feminismo anglosajón y comenzó sus estudios en la Universidad de Columbia. A su regreso a España, su mentalidad independiente y su dominio del inglés la convirtieron en una "rara avis" en el Madrid de principios de siglo, donde pronto destacó en los círculos intelectuales.
Uno de los mayores legados literarios de Camprubí fue su labor como traductora. Fue ella quien introdujo la obra del poeta indio Rabindranath Tagore en el mundo hispanohablante. Tradujo veintidós volúmenes del autor, logrando que su misticismo y sensibilidad calaran profundamente en la literatura de la época. Aunque muchas de estas traducciones llevaban también el nombre de Juan Ramón Jiménez, los estudiosos coinciden en que el peso técnico y la iniciativa del trabajo recayeron sobre Zenobia.
Más allá de los libros, Zenobia fue una mujer de acción. Su compromiso social la llevó a fundar asociaciones como "La Enfermera a Domicilio" (1918), destinada a mejorar la salud de las familias obreras. Fue también pieza clave en el Lyceum Club Femenino, una de las primeras asociaciones feministas de España, donde ejerció como secretaria y defendió la presencia de la mujer en la esfera pública.
Su espíritu emprendedor no tuvo límites: desde exportar artesanía española a Estados Unidos hasta gestionar un negocio de subarrendamiento y decoración de pisos en Madrid. Zenobia era el motor económico y organizativo que permitía que el universo creativo de su esposo siguiera girando.
Con el estallido de la Guerra Civil, el matrimonio partió al exilio, recorriendo Cuba, Estados Unidos y finalmente Puerto Rico. Durante estos años, Zenobia no abandonó su carrera; fue profesora en la Universidad de Maryland, donde difundió la cultura y lengua españolas con gran éxito.
Su muerte en 1956, a causa de un cáncer de ovario, ocurrió apenas tres días después de que se anunciara la concesión del Premio Nobel de Literatura a Juan Ramón Jiménez. El poeta, devastado, sobreviviría a su "llama viva" —como él la llamaba— apenas dos años más.
Reducir a Zenobia Camprubí al papel de "esposa de un genio" es ignorar la trayectoria de una mujer que fue pionera en la traducción, la gestión cultural y la lucha por los derechos de la mujer. Hoy, su legado se reivindica como el de una intelectual brillante cuya luz propia fue esencial para iluminar la Edad de Plata de las letras españolas.
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